Ir al contenido principal

Maligna.



¿Me escuchas?
                                                                ¿Me escuchas?

Siempre fuiste la más hermosa
Nadie más tuvo importancia
                                                                  Oh maligna
Destiérrame
Déjame ir
Ten piedad de mí
Tú que me has consolado
                                                            Ayúdame a olvidarte.

Aleteos en el vidrio de la ventana
¿Me oyes?
                                                          ¿Estás todavía conmigo?
¿Eres acaso mi propio eco?



Estoy en el mismo lugar.
El mismo lugar donde todo comenzó
Donde se comienza.
Donde todo comienza
Ya casi en el olvido la misma cara entre las manos
Ella la misma muchacha aunque apenas si todavía una muchacha

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Anoche viví, por vez primera, el terror de volverme loca. Estoy sin defensas, absolutamente desnuda. Suspendida del abismo, balanceándome. No tengo deseos de nada. Hay un silencio en mí. No quiero volverme loca. Ayer pensé que quiero volver a Buenos Aires. Con mi cuerpo puedo hacer lo que quiero: viajar a cualquier país, ir a cualquier lado. Pero mi silencio y mi tristeza no siguen a mi cuerpo. Me siento más triste que nunca. Tal vez tengo lo que llaman “manía depresiva”. He recibido una hermosa carta de Roberto J. “Déjate ir”, dice. Pero Roberto cree enormemente en los valores del espíritu, posiblemente jamás se preocupó de la locura, jamás se preocupó de saber o sentir si es loco o no. Sabe y siente que es poeta y por lo tanto un ser diferente. Yo también sé y siento que soy diferente, pero también sé y siento mi enfermedad, su peso, su fuerza. Volver a Buenos Aires y psicoanalizarme. Pero ¿de dónde obtendré dinero para ello? Más valdría suicidarme, ahorrarme los meses o los años de ...

Gracias a la vida que me ha dado tanto, lamento no haber pedido nada de eso.

Está bien un tiempo ser el oasis de una Rosa, o el mejor amigo de un extraño. A lo mejor suena cobarde huir de quien me dio un abrazo necesario. Aunque yo no supiera de esa necesidad en mí. Sé ahora que es tonto huir de algo tan natural como la ternura de saber que uno merece amor. Lo recibí en grandes cantidades hasta lo que no era para mí. Y no me arrepiento de nada. Igual haría todo de nuevo (salvo dos errores en el camino). Creo que es a tiempo tener esta resolución. Me voy a ir desde antes, está bien no estar para nadie de ahora en adelante. No me gustaría fallarle a nadie pero lo más importante: no voy a dar todo a quien no sabe elegirme. Y ese es mi problema: no se dar algo de mí que no lleve la etiqueta de omnipotente y eso asusta, abruma, aturde, cansa. Entendido. Me daré a lo inmóvil, a las cosas, a los seres vivos que regresen la misma cali...

Horas continuas.

Toma el conglomerado de acciones que van en mis días en cada arista de mis horas te tengo presente. Podes hacer lo que te plazca con ellas: redúcelas, extínguelas o multiplica mis segundos y súmalos a tu vida. Cada respiración tuya es un eco viajante que, tiene hogar en mis sentidos. Y vivir se vuelve una manera de tocarte.