Ir al contenido principal

Aves del Mar.


Así es como pienso cuando pienso en ti.
Un reverso en el tiempo,
caminando hacia atrás, sin orden, con caos.
Entonces, cuando pienso en tu amor
creo que es como un puñado de aves
volando, volando, volando
dentro del mar.

Cuando necesito verte, cuando necesito amarte,
tengo que cerrar los ojos, respirar y ver dentro de mí.
Así es como pienso cuando pienso en ti.
Como las aves que no tienen cielo y vuelan dentro del mar;
cuando nada tengo, lo tengo todo: a ti.
Me siento bien moviendo las alas mientras el agua me abraza,
Y de pronto, estoy entre dos cielos:
arriba y abajo, hay azul.
El azul de tu tristeza
y la presión de tu ansiedad: la locura de tu cabeza.
Así pienso en ti.

Cuando veas los pájaros volar sobre tu cabeza
piensa que te estoy pensando,
pero, no cierres los ojos
permite que vuelen dentro de ti;
ábreles la puerta de tu alma.
Camina hacia adelante,
abre los brazos, escucha tu respiración,
evade las piedras del camino, continúa adelante;
el tiempo te lleva de la mano, confía hoy en él.
Y, cuando estés frente al océano:
salta, salta, salta
que vas a volar como siempre lo has soñado,
Y si pierdes la fuerza recuerda que hay otro cielo que no te dejara caer,
Y entonces, también estarás volando dentro del agua.
Y, ya no volverás a pensar, tu locura es el color azul del mar.

Recuerda que así es como pienso cuando pienso en ti:
Un pensamiento abstracto, místico, mágico;
un pedazo de arte en mi mente, un dibujo del óleo de tu cuerpo.

Sí, eso que escuchas son pájaros y cientos de aves que te  buscan
porque el suelo de aquí no me permite moverme mucho, 
y necesito correr a la velocidad del tiempo, del pensamiento.

Estoy cultivando mis alas, preparando la trayectoria de mi vuelo.
Vive para que pueda encontrarte cuando sea el momento de partir;
respira tan hondo como puedas, grítame con tus pulmones,
sigue, es la única manera en que podre escucharte.


Aprendiendo a volar.

Así es como pienso cuando pienso en ti.





Comentarios

Entradas más populares de este blog

Anoche viví, por vez primera, el terror de volverme loca. Estoy sin defensas, absolutamente desnuda. Suspendida del abismo, balanceándome. No tengo deseos de nada. Hay un silencio en mí. No quiero volverme loca. Ayer pensé que quiero volver a Buenos Aires. Con mi cuerpo puedo hacer lo que quiero: viajar a cualquier país, ir a cualquier lado. Pero mi silencio y mi tristeza no siguen a mi cuerpo. Me siento más triste que nunca. Tal vez tengo lo que llaman “manía depresiva”. He recibido una hermosa carta de Roberto J. “Déjate ir”, dice. Pero Roberto cree enormemente en los valores del espíritu, posiblemente jamás se preocupó de la locura, jamás se preocupó de saber o sentir si es loco o no. Sabe y siente que es poeta y por lo tanto un ser diferente. Yo también sé y siento que soy diferente, pero también sé y siento mi enfermedad, su peso, su fuerza. Volver a Buenos Aires y psicoanalizarme. Pero ¿de dónde obtendré dinero para ello? Más valdría suicidarme, ahorrarme los meses o los años de ...

Gracias a la vida que me ha dado tanto, lamento no haber pedido nada de eso.

Está bien un tiempo ser el oasis de una Rosa, o el mejor amigo de un extraño. A lo mejor suena cobarde huir de quien me dio un abrazo necesario. Aunque yo no supiera de esa necesidad en mí. Sé ahora que es tonto huir de algo tan natural como la ternura de saber que uno merece amor. Lo recibí en grandes cantidades hasta lo que no era para mí. Y no me arrepiento de nada. Igual haría todo de nuevo (salvo dos errores en el camino). Creo que es a tiempo tener esta resolución. Me voy a ir desde antes, está bien no estar para nadie de ahora en adelante. No me gustaría fallarle a nadie pero lo más importante: no voy a dar todo a quien no sabe elegirme. Y ese es mi problema: no se dar algo de mí que no lleve la etiqueta de omnipotente y eso asusta, abruma, aturde, cansa. Entendido. Me daré a lo inmóvil, a las cosas, a los seres vivos que regresen la misma cali...

Horas continuas.

Toma el conglomerado de acciones que van en mis días en cada arista de mis horas te tengo presente. Podes hacer lo que te plazca con ellas: redúcelas, extínguelas o multiplica mis segundos y súmalos a tu vida. Cada respiración tuya es un eco viajante que, tiene hogar en mis sentidos. Y vivir se vuelve una manera de tocarte.